Liguria es mayormente conocida por su mayor ciudad, Génova La Superba (La Suprema), por sus hijos mas famosos Cristobal Colón, Andrea Doria, el Papa Julio II, y por el pesto.
Pero, para el viajero, el encanto de la zona se encuentra en los pequeños poblados construídos entre la roca a lo largo de toda la costa. A unos pocos kilómetros al sur de allí, antes de llegar a La Spezia, nos encontramos con las Cinqueterre (las "Cinco Tierras"). Como casi todas las ciudades costeras de la Liguria, las Cinqueterre parecen balancearse precariamente en los últimos centímetros de tierra que asoman de la masa continental para internarse definitivamente en el mar. La Liguria ha sido definida como un "corredor" de tierra colgado entre los Apeninos y el mar, y las Cinqueterre sería el punto culminante del mismo.
Si bien no son conocidas internacionalmente, salvo por los viajeros experimentados, cuando uno ronda por la zona empieza a escuchar maravillas de ellas, y las ganas de conocerlas entra en conflicto con otros grandes destinos cercanos, como Portofino, Santa Margherita o Niza. Quizás el elemento sorpresa haya influído en mi opinión, pero lo cierto es que lo que decían es verdad; al llegar, uno se ve inmediatamente abordado por su belleza.
La Cinqueterre toma su nombre de cinco pequeños pueblos - Corniglia, Manarola, Monterosso al Mare, Riomaggiore (foto de abajo) and Vernazza (foto de la izquierda) - que cuelgan desafiantes de la inhóspita rugosidad de la costa Ligure. Ellos son, y han sido por muchos siglos, practicamente inaccesibles desde tierra debido al dificultoso terreno que se apoya sobre sus espaldas.
La única forma de acercarse en auto es por un pequeño camino de cornisa hasta Riomaggiore. Ahí habrá que dejar el auto y caminar hasta los otros por un camino peatonal construído entre las rocas, a modo de balcón colgante sobre el mar. Si no quiere caminar tanto (son varios kilómetros de distancia entre cada uno de los pueblos), la opción es tomar un pequeño tren que circula entre ellos por túneles cavados en la roca a tal efecto. Como circula a intérvalos regulares, uno puede subirse y bajarse en cada una de las villas; tomando un café en una, almorzar en la siguiente y tomarse un digestivo más adelante.
Para el atardecer, sugiero la terraza al final del promontorio de Vernazza; si puede quedarse allí hasta que el sol baje, vivirá un espectáculo inolvidable.
Cada una de las Cinqueterre tiene algo diferente para ofrecer. Monterosso tiene la playa más famosa, un monasterio Capucchino del siglo XVI con delicadas pinturas, y un antiguo castillo. Grandes vistas de los otros pueblos pueden observarse desde Corniglia, así como la playa más solitaria (tendrá que caminar por un túnel ferroviario abandonado para llegar allí). Vernazza, quizás es el más dramático, asomándose justo sobre las olas rompientes.
A lo alto puede verse las ruinas de una torre medieval. Riomaggiore es absolutamente pintoresco; un amontonamiento de casas de color pastel acorralando sobre el mar a un pequeño puerto en forma de herradura. Este es el mejor lugar para aquellos a los que les gustaría alquilar un cuarto en la casa de algún habitante local, así como quienes gusten de hacer snorkel. Grandes tours de buceo parten desde aquí. Manarola (foto de la izquierda) también es un excelente lugar para nadar entre las rocas. Es una auténtica villa de pescadores, quizá la mas genuína de estas "tierras".
Una de las mejores maneras de ver las Cinqueterre es caminando por los corredores que los unen. Todas las Oficinas de Turismo de la Riviera del Levante proveen mapas de los sentieri (senderos), muchos de los cuales han sido marcados por el Club Alpino Italiano. Pregunte acerca de las condiciones del camino que quiera utilizar antes de comenzar el recorrido: están constantemente en reparaciones. El más famoso de ellos es la Via dell'Amore, el cual no necesita traducción. Parte desde Riomaggiore, pasando por viñedos colgantes, arbustos de hierbas fragantes y balcones rocosos, durante media hora de caminata hasta Manarola. La Via delle Agavi, esta rodeada de cactus y une Monterosso al Mare con Vernazza.
Hay lugares de todos los precios y presupuestos para pernoctar en Cinqueterre, pero es más práctico parar en Levanto, Portovenere o Lerici. Portovenere está muy próximo al promontorio de Cinqueterre, fácil de alcanzar con auto, así como también pintoresco. Una vez allí, no olvide visitar el puerto y el castillo, desde donde disfrutará de una increíble vista del Golfo de La Spezia, las Cinqueterre y las islas de Palmaria y Tino.
Así como las comidas regionales italianas son ampliamente reconocidas, la comida a lo largo de la costa Ligure no se compara a ninguna. Se pueden saborear todos los frutos de mar imaginables, así como también los buenos vinos locales. Antes de todo pruebe el famoso sciacchetrà de Cinqueterre.